Ya fue modelo, “Miss” y “chica Bond” pero en “Annabelle: Creation”, Stephanie Sigman toma los hábitos y se ampara con la fe.

Y es que cuando la actriz mexicana de 30 años Stephanie Sigman le contó a su familia que participaría en el filme  de terror, su abuela fue la primera que de cierta manera, puso el grito en el cielo.

“Me dijo: ‘¿Cómo que vas a hacer una película del Diablo?’, lo cual al principio me dio risa, pero al mismo tiempo me puso a pensar”, contó Stephanie Sigman.

En “Annabelle: Creation” -película que forma parte de la historia de las dos entregas de “The Conjuring” y secuela de “Annabelle”-, interpreta a la monja Charlotte, personaje que tiene bajo su cuidado a un grupo de niñas huérfanas que están por comenzar una nueva etapa bajo la tutela de los Mullins (Anthony LaPaglia y Miranda Otto), quienes anteriormente sufrieron la muerte de su hija.

El terror en la historia comienza cuando se dan cuenta que un espíritu maligno está atrapado en la que era la muñeca preferida de su hija. Y ahí se da la espiral de encuentros con espíritus entre juegos infantiles.

Como cristiana, creyente sobre todo de la manifestación de energías de seres, Stephanie Sigman se amparó de la fe y la usó como protección antes de filmar.

Le pidió a Peter Safran -productor del filme- bendecir el set de filmación y cada día del rodaje, llevó su biblia y se dio espacio para hacer oración. Y no por miedo, sino por respeto y hasta precaución. Había escuchado y leído historias de cómo durante la filmación de otros filmes de terror sucedían cosas extrañas.

“Hay gente que dice ‘qué ridícula’, pero a mí me parece lo más normal del mundo. Al unirme al proyecto tenía en mente cómo es que iba a hacerlo, cómo me iba a acercar al tema y mientras más me metía en el personaje, más me daban ganas de contar con una protección para los actores”, narró.

Más porque las tramas de “The Conjuring” y “Annabelle” están inspiradas en hechos reales y porque Sigman tenía un par de escenas con la muñeca y para tocarla, su única condición era que estuviera bendita.

Su método sirvió ya que aseguró, no experimentó ningún mal momento durante la filmación. Las que no compartían el terror de Sigman fueron las niñas que interpretan a las huérfanas al cuidado de su personaje. Confesó que hasta le hacían “carrilla” por su actitud y le enfatizaban que ella estaba más nerviosa.

“Las niñas hicieron que todo fuera más divertido; trabajar con niños en general es algo que me encanta porque es como una sesión de actuación y me recordó lo importante que es estar en el momento; no tener prejuicios cuando estás actuando, ser real, ser honesto”, relató.

Sin ser realmente una amante del género del terror -ya que dijo muchas de las tramas de los filmes le parecen predecibles- de “Annabelle”, alabó que tenga una historia que contar más que sólo asustar.

“Me parece la razón por la que nos gusta tanto ir al cine y asustarnos es que cuando eso sucede, vivimos el presente al cien por ciento, no hay espacio para  estar pensando en nada más. Esa emoción causa adrenalina”, agregó sobre el género.

El filme dijo, tiene una buena trama, momentos de miedo y hasta de humor que le provocarán risas a la audiencia. “Annabelle: Creation”, estrena en cines este 11 de agosto.

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