Según grandes pensadores, filósofos y juristas de siglos pasados, la criminología política existe desde el inicio de la vida como homo sapiens. La entendía a groso modo, pero con cierto recelo, porque dentro de la inocencia que cada uno llevamos dentro, pensamos que no todos los políticos han sido iguales a lo largo de los siglos.

Hay que recalcar, que todos tenemos algo de delincuentes, es genética que traemos desde hace millones de años, unos más, otros menos, y el hecho de entrar en la política puede repercutir en las debilidades endógenas y exógenas de cualquier individuo si no aprende a mantener el control de lo que implica el poder, con lo cual, la persona que esta dentro de la política, a parte de la inteligencia, debería gozar de una gran capacidad intuitiva, pero sobre todo muchísimo sentido común, sensibilidad y sabiduría para moverse en esas aguas, que en numerosas partes del mundo se han vuelto pantanosas y putrefactas.

Alguien, a quien recuerdo de vez en vez, por ser una persona muy especial, culta e intelectual (aunque yo no compartía su ideología de izquierdas y que quizas estará viendo desde el cielo todo el desastre que esta pasando en su amada Venezuela), solía decirme, cuando entrabamos en temas políticos, que los dirigentes de los nuevos tiempos habían tergiversado la dicotomía de izquierdas y derechas, logrando así la confusión en la sociedad, y que esto facilitaba que la política podía ser apreciada según la conveniencia de cada partido fuera del color que fuera.

Este señor, sentía gran admiración por Fidel Castro y defendía las posturas y proceder de Hugo Chávez, me afirmaba convencido que el comandante seria la diferencia que marcaría pauta en el cambio positivo del país, porque se movería como las garzas cuando caminan por aguas fangosas, con cautela y elevando bien las patas para que lo turbio de esta ruta no ensucie su bello plumaje. Lamentablemente no fue así, el comandante, ahora GALÁCTICO y sus secuaces, están embarrados hasta mas no poder.

Cuando se crece con principios, con estabilidad, con amor y abundancia (abundancia no solo significa ser millonario, de hecho, hay gente tan pobre que lo único que tiene es dinero), cuando nos desarrollamos con las posibilidades acordes de cada quien, en un equilibrio emocional, es difícil que se caiga en chanchullos fraudulentos, mas que nada, porque la educación que se ha inculcado es competir consigo mismo para ser mejor, sin mirar lo que tiene el vecino, al contrario, si puedes ayudar a otras personas a crecer y a superarse es un plus de positividad, es parte de la política, hacer todo lo posible, al igual que hace un padre con su familia, que tu país sea prospero, con una buena educación, saludable y socialmente productivo, eso como mínimo, esto es lo que realmente hace diferente a un buen político, como Juan Salvador Gaviota, el primer libro que me dio a leer mi madre y el que nunca olvidare.

Existen varias teorías sobre la criminología política, una de las que para mí es mas certera, es la Aristóteles, quien afirmo “El crimen político y las revoluciones derivan de la insaciable avidez de riqueza y honores, influye en el delito, el crecimiento desproporcionado de partes de la ciudad, lo superfluo y no lo necesario, es origen de los grandes crímenes”.

¿Les suena de algo?, ¿En quien debemos confiar?. Tengamos lúcidas las ideas, despiertos los recuerdos, la inteligencia echando chispas y los ojos bien pelados, para que nos vuelvan a estafar, a humillar, a aniquilar. Centrémonos en que el advenedizo de Miraflores tiene que salir, pero enfoquemos sagazmente, quien será la persona merecedora de nuestra ayuda para reconstruir a Venezuela, porque de una cosa si tenemos que estar claritos, quien sea, al que le toque la silla presidencial, va a necesitar mucha ayuda y de todos para sacar a nuestra hermosa tierra de semejante debacle.

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