Lamentablemente entre los años 1999 al 2015, la mayoría de las familias de Venezuela han quedado rotas.

A escasos dos días de la noche de navidad, se respira un ambiente de melancolía y añoranza. Los recuerdos de hace diecisiete años atrás, de una Venezuela donde se gozaba de bonanza, abundancia, seguridad, pero lo mas importante: la felicidad y reunión familiar han desaparecido.

Las causas: en primer lugar y la más alarmante, las muertes que se suceden cada día en el país por la delincuencia desatada y la mentalidad criminal que tienen los perpetradores. A estos delincuentes no les basta con robar y agredir a la victima, sino que para ellos, definitivamente asesinar se ha vuelto como un trofeo más, en la caza de humanos.

La segunda: las muertes de nuestros héroes opositores. Gente de a pie como nosotros, que han tenido la mala suerte de ser perseguidos y alcanzados por balas de seres insufribles, sin ningún tipo de empatía por sus hermanos venezolanos y que están envenenados con el odio que han sembrado en el país, los que actualmente gobiernan. Tenemos derecho constitucional a salir a la calle, nosotros, que como los caídos, también hemos estado en tales manifestaciones y que han sido pacíficas, tenemos la suerte de seguir con vida luchando para tratar de reivindicar los derechos civiles, sociales y políticos que nos han arrebatado.

La tercera: la salida masiva del país. La emigración a distintas partes del mundo es otra causa de familias rotas. Algunos padres han tenido la oportunidad de salir con sus hijos, pero a otros, no les ha quedado más que la resignación de ver partir a sus hijos a otras tierras con tal de verlos más seguros, más tranquilos y con más posibilidades de crecer como profesionales.

En Venezuela se ha producido una fuga masiva de talento, sin contar con pequeños y grandes empresarios que han tenido que malvender sus propiedades para huir del caos que sobrepasa los limites en todos los aspectos de este pueblo.venezuela

La cuarta: los mas de 70 presos políticos, injustamente sentenciados con años de cárcel escandalosos y que no se apega a ninguna legalidad en las Cortes. Otros, a espera de sentencia, con juicios trucados y faltos de un debido proceso judicial.

Observamos con preocupación cómo se hace caso omiso a los recursos interpuestos, a los llamados internacionales para la liberación de nuestros hermanos, cómo se irrespeta la constitución y las leyes, la violación a los Derechos Humanos, la falta de empatía por parte del gobierno a los familiares de estas personas secuestradas por pensar diferente a un régimen que ha logrado lo imposible: quebrar a uno de los países mas ricos del mundo con su pésima gestión, sin olvidar el nivel de corrupción mas alto y nunca jamas visto.

Desde aquí, solo puedo hacer un llamado de reconciliación. Que estas fechas sirvan para que el gobierno se de cuenta que la mejor manera de poner una curita en el corazón de los venezolanos es aceptando la Ley de Amnistía, dejar a un lado el odio y la opresión a los que tenemos un pensamiento e ideas diferentes a ellos. Un sincero mensaje de apoyo, admiración y cariño a todas las familias venezolanas dentro y fuera del territorio nacional.

Deseando con todo mi corazón que pronto termine el caos y seamos lo que éramos hace más de una década, el país más prospero, unido y feliz del mundo. No más familias rotas en Venezuela.