La vida de una niña inocente de cuatro añitos es el balance de un balacera que la policía dice que obedece a guerras entre bandas. Da igual, en Venezuela o te matan de hambre, o de sed, o de falta de Libertad, en una balacera, o en un asalto a una tienda que reúne cuatro barras de pan y cinco kilos de harina. ¿Estamos locos? Más bien nos están volviendo locos. El impresentable asesino de libertades y ejecutor del hambre de nuestros niños, todavía tiene los santos huevos de decir que ‘Venezuela no necesita ayuda urgente del exterior’, no se sabe si habla por boca de burro, que sería la propia, o de asno, que sería la de Diosdado.

Lo cierto es que entre ellos se están vendiendo las fichas para ver quién se marcha y cómo, quién se queda, con quién y con qué.

De lo que no se han dado cuenta es que los venezolanos ya no aguantan ni una más. Porque no es sólo la falta de alimentos, que no tiene excusa. La ausencia total de medicamentos para salvar vidas, ni hablamos de los enfermos crónicos. A Venezuela le están robando el futuro. Desde dentro los que todos sabemos, los de antes y los de ahora, los que estaban antes que Chávez Candanga, y los que han heredado su locura. Desde fuera, ya hay miles de intereses que se mueven alrededor de todo lo que huele a Venezuela. La oportunidad, al igual que la ayuda, debe ser para el PUEBLO, no merece la pena vivir otra etapa de ver como esquilman las riquezas naturales, hay que terminar con el robo institucionalizado, y devolver al Pueblo lo que es del Pueblo.

Hasta el Gringo les ha ofrecido la mano, y el fantoche, gordo, inculto de Malburro sale contando que los americanos le han llamado para empezar una nueva relación. Él, el Presidente revocado por su Pueblo sigue saliendo en la tele para alimentar su ego, que cada día es más repugnante. ¡No dejes morir a nuestros niños!

 

pedro aparicio pérez
director de elcorreodelorinoco.com
luchador por la LIBERTAD y amigo de VENEZUELA