Un traficante de droga, padre de familia, relata cómo se sobrevive en Petare, el barrio más grande de América Latina. 

Sin tapujos y con la cara al descubierto, un joven venezolano, padre de familia y traficante de drogas, muestra al lente de un periodista, también venezolano, del medio estadounidense The New York Post, comó es la vida de los delincuentes en Petare, el barrio más grande de Latinoamérica, ubicado en el municipio Sucre de Caracas; uno de los más peligrosos del país.

Con la foto de su hija en la mano, cuenta que las fechorías que comete las hace por «su futuro» y revela que aunque tiene un trabajo donde cobra su quince y último, el sueldo no le alcanza y asegura que lo que le ayuda a mantener económicamente a su hija es la venta de cocaína, siendo su contacto principal, una persona de la parroquia 23 de Enero, al oeste de la ciudad capital.

«Siempre cuadro un kilo semanal, un kilo de coca. La empiezo a pesar y saco pelotas de 10 gramos, pelotas de 50 gramos y las distribuyo».

El joven comenta que a las 12 años de edad, mientras jugaba fútbol en la calle, recibió un disparo en una pierna que le truncó las posibilidades de desarrollarse como atleta: «¿Cómo uno no se va a llenar de odio en un país así, que estés marcado por la violencia? Por eso es que yo soy como soy».

«Aquí en Caracas hermano, aquí no vivimos, aquí sobrevivimos»

El barrio de Petare es habitado aproximadamente por un millón de personas, lugar donde a diario se comenten robos, secuestros, venta de droga y asesinatos, pero también un lugar en el que viven familias sanas.

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