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Las autoridades están preocupadas: crece la migración ilegal venezolana en una frontera permeable. Estudian como limitar el paso

La migración ilegal venezolana es una bomba de tiempo para Colombia.La enorme vinculación comercial, política e histórica entre ambos países por la frontera del Táchira y el Norte de Santander ha hecho que la frontera sea un concepto relativo.

De hecho gran parte de la riqueza y vida económica del Norte de Santander está más vinculada a un origen venezolano que a su propio país. Pero los tiempos están cambiando y ya no somos vistos de la mejor manera.

Un tratado desfasado

Hasta los momentos, los venezolanos siguen bajo el cobijo del Tratado de Tonchalá, del 6 de noviembre de 1959, un pacto que ha sido la guía del tránsito binacional de personas y vehículos. Con 57 años de vigencia es mucho lo que ha cambiado en las relaciones entre ambos países.

El problema principal es que el Tratado de Tonchalá fue pensado como un acuerdo provisional a la espera de un documento de mayor peso.

El tratado nunca fue desarrollado quedando vacíos que fueron atendidos más por la cotidianidad, sentido común y la interpretación de los funcionarios que por la Ley.

Sobre el paso fronterizo

A diferencia de otras nacionalidades, los venezolanos disfrutan de una zona territorial especial en Colombia que les permite transitar por el área metropolitana de Cúcuta, solamente con la presentación de su cédula de identidad venezolana.

Esto incluye los municipios de Villa del Rosario, Los Patios, Puerto Santander, San Cayetano, El Zulia y San José de Cúcuta. Venezuela reconoció tránsito libre fue limitado a los colombianos hasta San Antonio y Ureña.

Hoy en día sigue rigiendo lo previsto en el Tratado de Tonchalá para los venezolanos. Esto es aplicable no solo a los que van a Cúcuta hacer compras de alimentos y medicinas.

También se aplica a quienes acuden por motivos de salud y reciben tratamientos especiales. La presencia de los venezolanos está limitada, por esta condición, a 30 días continuos.

Si la estadía se prolonga ya se requiere el sellado del pasaporte en las oficinas de Migración Colombia lo que amplía el lapso a 90 días continuos más y la posibilidad de trasladarse a otras zonas de Colombia en calidad de turista.

Difícil control

Para poder trabajar en Colombia hay que poseer una visa laboral especial que se solicita al Ministerio de Relaciones Exteriores. Con este tipo de visa (TP-4, TP-9,TP-12 o TP-13) el interesado podrá solicitar la cédula de extranjería el documento que le permitirá la apertura de cuentas bancarias y su regularización en el país.

Sin embargo el Tratado de Tonchalá le trae dolores de cabeza al gobierno colombiano en estos momentos ya que muchos venezolanos, de hecho, están trabajando ilegalmente en Cúcuta.

Juan Márquez, es un joven de 24 años de Valencia. Reconoce que no tiene los permisos, que está ilegal y que forma parte de la migración ilegal venezolana: ”Llegué a Cúcuta en agosto. He lavado carros, trabajé en una pizzería y actualmente trabajo con un maestro en una obra”.

El riesgo es que lo deporten como pasó con un primo que se aventuró con él. “A mi primo lo sacaron en noviembre. Lo agarraron en la calle y lo deportaron. Pero ya se vino y está vendiendo chupetas en La Parada”.

Márquez dice que, a pesar de la amenaza no vuelve a Venezuela. “Aquí en una semana me gano lo de mantener a los chamos. En Venezuela no hay vida”, dos pequeños que dejó en Valencia al cuidado de la madre.

Prostitución e informalidad en la mira

Hasta ahora Migración Colombia ha concentrado su esfuerzo de control en las empresas formales, en las plazas, en bares para detener la informalidad y la prostitución de origen venezolano.

“Hay venezolanos haciendo malabares en semáforos, otros vendiendo artesanía, otros de cantantes” dice el Secretario de Gobierno de la Alcaldía de Cúcuta, Oscar Gerardino, quien asegura que la migración ilegal venezolana será controlada.

“Sin embargo nos preocupa otra migración ilegal: la de aquellos que han venido a realizar actividades delincuenciales y aquellas que ejercen la prostitución”. Solamente en esta semana han sido detenidos 4 venezolanos por actividades de extorsión a comerciantes en Cúcuta.

Pocos estudian en Colombia

Solamente aquellos que provienen de familias de altos ingresos o hijos de profesionales o empresarios venezolanos que laboran en Colombia tienen esa opción. Para poder estudiar los extranjeros solicitan una visa, la TP-3, que da residencia temporal mientras es el tiempo de estudios. Con este tipo de visa no se puede trabajar en Colombia.

Otra opción es la doble nacionalidad.

Omar Mendoza vive en San Antonio del Táchira. Todos los días cruza el puente porque estudia en la Universidad de Pamplona en Cúcuta en donde estudia Comunicación Social.

“En la universidad de Pamplona hay un tabulador que te ubica según estrato socioeconómico. Los de menos ingresos pagan menos por semestre. Yo tengo la doble cédula, así que aquí estudio como colombiano y me ubiqué en el estrato 1 en donde pago menos”

Explica que el costo del semestre le sale en 578 mil pesos. Inscribiéndose como venezolano la matricula le sale al doble. “Un millón de pesos es hoy un millón de bolívares, saque las cuentas”.

Pero, en relación a otros extranjeros, esta universidad les cobra a los venezolanos menos. Hoy esos precios son prohibitivos para un alto porcentaje de las familias venezolanas.

Orden frente al caos

Víctor Bautista, Director de Asuntos Fronterizos de la cancillería colombiana señaló que aún se encuentran en un proceso de definición de las condiciones especiales que se impondrán frente a la migración ilegal venezolana.

Y esto es un asunto prioritario para el gobierno colombiano. Diversas voces han alertado sobre un incremento en la migración de venezolanos a ese país debido a la condición de crisis política y económica que vive el país.

“Esta tiene que ser una migración ordenada y no caótica” señaló el funcionario de la cancillería.

 

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