cortes de luz corpoelec«Pa’ atrás como el cangrejo» marcha la Venezuela socialista donde los cortes de luz se agudizan, mientras la empresa estatal de energía, Corpoelec, no ofrece información alguna sobre los horarios de racionamiento.

Debido a los cortes de luz en Anzoátegui, representantes del sector comercial acusan pérdidas adicionales a las que ya venían enfrentando, de hasta 20% según refiere el ex presidente de la Cámara de Comerciantes de Barcelona, Bachar Cobrosli.

«Los cortes de luz programados han pasado a ser desprogramados, porque anuncian un horario, pero la luz se va en cualquier momento, sin tomar en cuenta cronograma alguno»Pilato» afirma Cobrosli, tras señalar que ante del «despelote» Corpoelec se lava las manos como Pilato.

Estima que el racionamiento eléctrico conspira contra cualquier actividad económica, porque la clientela no permanece en un local donde las condiciones climáticas no sean agradables.

«No todos  los establecimientos cuentan con plantas eléctricas porque su costo no es accesible».

Comerciantes ubicados en el bulevar 5 de Julio de Barcelona, señalan que ante la ola de calor que afecta al estado Anzoátegui, es imposible permanecer de puertas abiertas en un local sin aire acondicionado.

«No podemos mantener las plantas eléctricas encendidas por tiempo indeterminado»afirma un emprendedor cuyo negocio opera en el sector Puerto Morro, donde el pasado lunes la luz se fue a las 10 de la noche y 12 horas después permanecían sin suministro.

A través de la red social Twitter, usuarios de Barcelona, Puerto la Cruz, Lechería y Puerto Píritu convirtieron en viral el mensaje «sin electricidad», evidenciando que quienes visitan la entidad están padeciendo por los cortes de luz.

«No he podido abrir el negocio porque no consigo materia prima y a ello se suma la falta de electricidad», expuso Georgina Gómez, propietaria de una pequeña heladería en Puerto Píritu, ciudad ubicada al oeste de la entidad.

De ñapa la falta de agua

La comunidad de Puerto Píritu, vecina del complejo Industrial José Antonio Anzoátegui, no sólo debe lidiar con la inseguridad y los cortes de luz programados, también la falta de agua se ha convertido para ellos en un problema crónico.

Comerciantes de esta localidad turística afirman que los apagones sumados a la sequía obligatoria, les obliga a comprar el vital líquido a camiones cisterna, lo cual constituye un duro golpe al bolsillo porque el costo va de 8 as 10 mil bolívares.

Simón y María Antonieta son una pareja jubilada, cuyos hijos forman parte de la diaspora venezolana repartida por la geografía mundial y regentan una posada turística. Comentan que con esta situación se les hace cuesta arriba mantener el pequeño negocio.

«Recibimos en nuestra casa cercana a la playa a personas conocidas que prefieren un lugar familiar para disfrutar de la Semana Mayor», comenta María Antonieta, quien añade que les afecta bastante la falta de agua y las fallas eléctricas, porque a la gente le gusta ducharse después de ir a la playa y descansar en una habitación confortable con aire acondicionado.