No hay nada más duro que un matrimonio “a juro”, gracias a Dios, a estas alturas del siglo XXI son muy pocos los que tienen que pasar por eso, ¿se imaginan lo desagradable que puede llegar a ser?.

En nuestro país se está dando esta modalidad pero a nivel político, ¡SI!, es inconcebible ver como partidos que en otrora se ganaron el respeto de cada generación la han perdido por completo, porque ahora pretendan realizar un matrimonio “a juro” con criminales de alto rango “y que” para salir de este caos de la robolución. ¡Pelen el ojo y vean lo que le está pasando a Sarkozy, el fantasma de Gadafi le atrapo!.

Es lamentable ver como la sociedad en Venezuela está totalmente descompuesta, son tan grandes las pifias, que cada noticia que sale, es peor que la otra, se destapan ollas podridas que quizás estaban bajo sospecha, pero cuando la ponen al descubierto no imaginábamos que eran de una magnitud tan abrumadora.

Escándalos sexuales, corrupción en todos los sectores, extorción en todas las instituciones, asesinatos, opresión, injusticias, niños abandonados, suicidios, y pare de contar, lo peor de esto es que siempre pagan los más inocentes ante la ignominia de las autoridades.

Muchos afirman que los venezolanos están aletargados, dormidos, acostumbrados o resignados ante la situación del desgobierno que les tiene sumido en la miseria chavomadurista. Les invitan a que se levanten, que retomen las calles, que alcen sus voces y que se reproduzca como un eco en todo el país, sin tener en cuenta que lo estamos haciendo desde el año 2002, sin obtener una respuesta positiva y contundente de los mal llamados dirigentes políticos, en quienes apostamos como nuestros lideres. ¡Craso error!.

Los ciudadanos venezolanos están más despiertos que nunca, ¡si!, aunque no lo parezca. ¿Por qué me atrevo a hacer está afirmación?, porque después de haberlos humillado tantas veces, después de haber callado millones de voces clamando libertad, después de haber barrido los pasos fuertes de los verdaderos guerreros del asfalto, no ha quedado más remedio que dejar este terrible problema a quienes realmente los tienen que resolver, los que nos dejaron a un lado, esos se tienen que poner a trabajar, ellos los que nunca han trabajado en estos últimos 20 años, son los políticos y los militares que han sido el gran sustento del régimen.

Los venezolanos están renuentes a retomar una batalla sin alguna garantía fehaciente, y no precisamente de sus vidas, porque más que demostrado está que muchos la han dado sin condición para rescatar la libertad y la democracia en Venezuela, son ellos, ¡EL GLORIOSO PUEBLO!, los que más han perdido, y no les quito razón.

Estamos claros de que mientras no haya un verdadero liderazgo comprometido, honesto, fidedigno, transparente, racional y unidos realmente a sus principios, ese que no es más que el deseo de recomponer el Estado, de reconstruir la República y no por intereses particulares, todos nos plegaríamos a ese nuevo plan sin temor y sin titubeo alguno, ya estamos claros que no creemos en héroes o mesías.

La confianza se ha destruido, la realidad de las pesadumbres que están sufriendo los presos políticos, la fatiga indomable en los estómagos de la mayoría de los hogares, el desapego y falta de sensibilidad hacia los más indefensos, como son los niños y los mayores, dejados de lado por los electoreros melifluos, ¡bazofias!, han dejado muy claro la falta de conciliación entre los partidos prefiriendo un matrimonio “a juro” para seguir sacando provecho propio, en lugar de trabajar en conjunto para demostrarle a este golpeado país que su labor es para todos y no solo para algunos.

Entiendan lo siguiente, es imposible tomar leche y comer carne de la misma vaca.

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