Al llamar a los venezolanos venecos el vicepresidente de Colombia, Germán Vargas, inició una polémica con el gobierno venezolano que calificó la expresión como ofensiva y denigrante

Por haber calificado a los venezolanos como venecos, el vicepresidente de Colombia, Germán Vargas Lleras ha provocado una dura respuesta por parte del gobierno de Venezuela y el presidente, Nicolás Maduro, quien lo calificó como un insulto y ofensa a la nacionalidad. Vargas Lleras inició el debate al señalar, en un acto de entrega de viviendas populares en el Norte de Santander, que estas “no eran para venecos” incitando a los habitantes a ser vigilantes de esta situación.

“Venecos” es la denominación que muchos hacen en Colombia de los venezolanos, pero el tema cae en el oscuro espacio de las interpretaciones porque, si bien esta denominación es usual para muchos en la ciudad de Cúcuta, deja entrever una xenofobia y desprecio por la nacionalidad venezolana.

El debate sobre la expresión del vicepresidente de Colombia se acerca al tema que aborda el mundo de hoy desde Estados Unidos a Europa: la migración y el chauvinismo creciente en las sociedades que ven al extranjero como un factor de riesgo que “viene a quitarles todo”.

“Colombiches y venecos”

Entre las décadas de los setenta y ochenta, miles de colombianos se asentaron en Venezuela atraídos por la estabilidad y riqueza económica del país. La mayoría de ellos trabajadores, honestos y responsables, que se integraron a la sociedad venezolana aportando su esfuerzo e iniciativa.

No dejó de ser también una oportunidad para que muchos en Venezuela expresaran su irritación ante la presencia de esta migración laboral. Al colombiano se le denominaba despectivamente como “colombiche” y aún esta expresión denota fobia y chauvinismo en un país que se precia de ser totalmente abierto.

En la actualidad para nadie es un secreto que se ha multiplicado el número de venezolanos que, huyendo de la crisis económica y social del país, han migrado legal e ilegalmente a Colombia. Se está haciendo común la presencia de nuestros nacionales en las calles de las principales ciudades colombianas.

Pero, de manera lamentable, se han incrementado también algunos males sociales como la informalidad, la prostitución y la delincuencia. Un reciente informe de dirigentes sociales de las 12 comunas que conforman la ciudad de Cúcuta y de la Policía Nacional colombiana, se señalaba el incremento de los delitos realizados por venezolanos en contra de la población.

Todos los días se señalan deportaciones y operativos en donde se localizan cientos de jóvenes venezolanos dedicados a la prostitución.  Producto de esto, de las actuaciones antisociales de algunos, de la crisis económica y el amarillismo periodístico, está creciendo en Colombia un sentimiento anti-venezolano, como ya ocurrió en Panamá. De allí nace la desafortunada e innecesaria expresión de Vargas Lleras. Pero la verdad es clara: para muchos, “los venecos” solo llegaron a traer problemas.

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