El cobro por punto de venta se ha hecho indispensable entre los venezolanos ante la escasez de efectivo. Los comerciantes que aprovechan la oportunidad para elevar ganancias cobran hasta un 15% de comisión, que aunque muchos están dispuestos a pagar, a otros les descuadra el capital.

En un trabajo publicado por El Universal, se expone esta nueva modalidad que se está presentando en varios estados del país, según denuncias que han realizado los pobladores de diferentes regiones de Venezuela. Asociado también a que en ocasiones los comerciantes exigen  la condición de aceptar la transacción con punto de venta a partir de un monto mínimo de consumo.

La población venezolana ha venido denunciando este método que se está empleando en la actualidad en diferentes zonas del territorio nacional. Donde los comerciantes en muchas ocasiones informales, adquieren puntos de ventas para hacer más “sencillo” el proceso con sus compradores, pero que sin embargo parte de esta flota de vendedores no le dan el uso correcto a este instrumento, y terminan utilizando este recurso bancario para otros fines.

El monto estipulado por los dueños de los establecimientos que están operando con esta forma de cobrar por sus ventas, es entre un 10 y 15% por encima del precio que marca la mercancía, por lo que para adquirir un producto si la persona no cuenta con efectivo en el momento, el usuario debe estar de acuerdo en cancelar el sobreprecio por la utilización de su tarjeta de débito.

Esta modalidad es aplicada como requisito para aquellos usuarios que no cuentan en el momento con efectivo para adquirir el producto. Los comerciantes y los “bachaqueros” han calificado este método como una “norma” para aquellos que a falta de efectivo deben recurrir al sistema bancario de tarjetas de débito.

Los bachaqueros y algunos comercios han hecho de esta práctica algo normal en estados del país como Puerto La Cruz y Distrito Capital. Hasta los momentos las autoridades no han actuado para frenar este “fenómeno” que afecta en gran manera a los ciudadanos, debido a la “falta” de efectivo en las calles.

En un recorrido realizado en el mercado de Catia, parroquia Sucre, municipio Libertador, los transeúntes manifestaron su descontento con esta forma de cobrar; la cual dicen que genera más ganancias a los que la aplican, y pérdidas a los compradores que ya salen muy limitados a adquirir sus alimentos y productos de primera necesidad.

“Si un kilo de papas vale 25 mil bolívares y no cuento con efectivo y acepto pagar con débito, me cobran más de 30 mil bolívares”, dijo Rosaura Pietro, habitante del popular sector, al mismo tiempo que indicó que las autoridades no se han hecho presentes para atacar este “problema” que afecta directamente a la población más “vulnerable”. Una mediana parte de los comerciantes en Catia está aplicando esta modalidad de cobro.

En el caso de los comerciantes informales que «alquilan los puntos de venta» o simplemente no quieren pagar las comisiones a los bancos por el uso de los terminales, pueden llegar a cobrar a los clientes hasta 15% por consumos con tarjeta de débito y 25% para los tarjetahabientes de crédito, ambos sobre el valor del consumo.

“Quieren cobrarle al consumidor el gasto que deben pagar por tener un punto de venta de crédito”, destacó Juan Olivares, vecino de Catia.

Los usuarios afectados convinieron en exhortar a los organismos encargados de velar por los precios, a hacer inspecciones, identificar este nuevo problema y plantear soluciones inmediatas que garanticen la correcta utilización del recurso bancario y el “derecho” que tienen los ciudadanos de hacer uso del instrumento electrónico sin que esto implique una recarga en sus activos.

Enfatizaron en que esta irregularidad se ve más que todo en los comerciantes que venden verduras, pollos, carne, legumbres, frutas – y al mismo  tiempo indicaron que no han visto a ningún fiscal de la Superintendencia Nacional para la defensa de los derechos socioeconómicos, (Sundde), verificando este “fenómeno”.

A la situación se suma la poca disposición de efectivo que tienen las entidades bancarias, que han reducido a 10 mil bolívares la entrega de efectivo diario al público.