Debido a la inflación en Venezuela, comprar zapatos se ha vuelto un lujo que muchos ya no se pueden dar. Por ello, un equipo de El Correo del Orinoco visitó varias tiendas de Centros Comerciales para mostrar el precio del calzado actual.

Pese a ser un artículo que pasó a segundo plano en la lista de compra de los venezolanos, no deja de ser un producto básico que las personas necesitan renovar periódicamente.

El precio de los zapatos oscila entre los Bs. 4.000.000 a Bs. 20.000.000, frente a un salario que se encuentra en Bs. 392.646. Es decir, un trabajador tendría que ahorrar más de 10 meses sin gastar nada de lo que percibe para adquirir calzado nuevo, teniendo en mente que la inflación incrementa a diario.

«Hace más de un año que yo no compro zapatos nuevos. Los que me quedan tienen vencida la pega y cuando llueve se mete el agua», dijo uno de los compradores que miraba con tristeza el precio publicado por un par.

 

En internet existen varias páginas que se utilizan para vender productos, destacando Mercado Libre entre las más usadas.

El precio del calzado en páginas online sobrepasan los 15.000.000 bolívares, dejando de ser una opción de compra para los venezolanos.

Ante los altos precios, las personas recurren a los zapateros para que reparen el calzado y así evitar comprar otros nuevos.

«En otras circunstancias yo hubiera desechado el zapato, ahora no puedo hacer eso y tengo que repararlos», manifestó una señora de 46 años, una de las pocas personas que caminaban por el Centro Comercial viendo los productos en las vitrinas.

Foto: Google

La mercancía que presentan las tiendas en los Centros Comerciales son importadas y el Gobierno no le da divisas para conseguir los productos. Por ello, recurren a los surtidores que venden los zapatos a un dólar no oficial. Trayendo como consecuencia que aumenten los precios, acto que paga el trabajador venezolano que gana sueldo mínimo.

El sueldo mensual que perciben los venezolanos es utilizado, en su mayoría, para comprar alimentos o para el pago del colegio de los niños, dejando en segundo plano la compra de zapatos y vestimenta

«Ahora trabajo para comer», lamentó una señora al mismo tiempo que recordó que hace más de tres años podía comprar ropa y calzado nuevo para ella y su familia.

Redacción: Betzimar Carballo y Andrés Landa
Fotografía: @Betzimar17