Grietas, oscuridad e inseguridad, son los factores que protagonizan los pasillos del Teatro Teresa Careño, un imponente edificio que ha albergado los mejores conciertos y espectáculos para distraer a los venezolanos y que ahora está olvidado por el Gobierno.

Ubicado en el corazón cultural de Caracas, el Teatro Teresa Carreño es un complejo cultural -uno de los más importantes de América Latina y el segundo más grande de América del Sur, sólo superado por el argentino Centro Cultural Néstor Kirchner- donde los mejores artistas y bailarines han dejado lágrimas y sudor en su escenario.

En la actualidad, «el deterioro es visible». Los techos y pisos tienen grietas, debido al robo de bombillos la oscuridad ganó terrero en los pasillos, los baños se encuentran en condiciones deplorables, las butacas están rotas y gran parte de la edificación pide a gritos mantenimiento.

Durante la celebración de los 35 años de inauguración, la empresa que surte el vital líquido, Hidrocapital, colocó a los pies de las escaleras mecánicas, que le da la bienvenida al público, un tanque portátil ante la escasez de agua que abruma a todos los venezolanos.

En diciembre de 2017 se cumplió cuatro años del decretó realizado por el presidente Nicolás Maduro de intervenir a la institución. Los daños que le ha hecho al país durante su mandato también ha traído repercusiones en el Teatro, víctima de la mala gestión, el complejo artístico lucha por mantenerse y continuar con sus prestigiodos espectáculos.

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